Crisis económica y personal de la empresa


Crisis económica y personal en la empresa

Dr. Ignacio Ventura

En los últimos meses la economía mundial ha entrado en una época de crisis o desaceleración muy acusada. Sin embargo, esta situación en principio adversa no puede desembocar en que se responsabilice de todos los problemas a la crisis económica.

La situación actual hace que las personas vayan introduciendo en la mente las diferentes situaciones negativas que día a día surgen en los periódicos, lo que facilita que la alimentación a nuestro cerebro solamente se haga de negatividad. Y, además, todos podemos emplear la palabra crisis para justificar que nuestras acciones no estén dando los frutos que en otras ocasiones nos han deparado. Ello implica que tenemos dos problemas graves que acentúan la crisis, el veneno de la justificación, palabra maldita en la realidad de la empresa, ya que el que mucho justifica, nada hace. Esto parece muy simple, pero si lo desglosamos, podemos ver que los grandes justificadores nunca tienen la culpa de nada: por tanto, estamos delante de un parásito que frena la actividad, la creatividad y la capacidad de riesgo de los grupos donde se mueven.

Los justificadores son una epidemia que en épocas de problemas aparecen con toda su fuerza y, ante cualquier apuesta, ellos se concentran en justificar el no hacer, con frases como "para qué vamos hacer ahora nada, si no sabemos cómo nos va a salir"; "no es mi problema, yo ya trabajo lo que puedo y no doy más; yo tengo la conciencia muy tranquila", o la más reflexionada, "he dado mi vida, pero ya no estoy dispuesto a dar mis conocimientos a cambio de nada y en la situación que estamos, prefiero esperar a que me pidan algo".

Estas frases son como máximas que ellos llevan en su cerebro para escudo y bolsa de justificación para no hacer y no emprender. Ellas, unidas al famoso "es que…, la situación"; si es empresario temeroso y desarrollado en épocas de bonanza, nos comentará: "Es que no es momento, es que no puedo, es que mis trabajadores no comprenden lo que yo hago, ni mis esfuerzos, ni mis riesgos, es que…, es que…, es que". Llegamos a los dos elementos dañinos con la actividad empresarial y con la persona en su entorno social.

La importancia del líder

Por tanto, podemos ver cómo lo empresarial y lo humano también confluyen de forma fácil desde el mundo de los pensamientos. Si yo, empresario, me justifico en la crisis y me informo obsesivamente sobre los ratios de la macroeconomía, pero no pongo en marcha mi capacidad para sacar adelante mi empresa en base a generar soluciones prácticas, resultará que estaré encantado de ir a muchos cursos y tendré unos informes magníficos, pero si no dejamos la justificación y los "Es...Que… ", difícilmente nos pondremos en situación de triunfo.

Del mismo modo, si tenemos que liderar un proyecto y nuestro discurso es que la crisis nos atenaza, la posible solución pasará por el cierre, ya que mentalmente, si yo, como director, me concentro en la crisis de forma exagerada, estoy bloqueando cualquier posibilidad de solución. La capacidad de generar información a nuestra mente es muy grande y, por ello, si nuestra comunicación desde nosotros mismos y desde el exterior es reforzada negativamente, nuestra posibilidad de dar soluciones se reduce mucho. Por lo cual, seamos abiertos, la crisis existe, los problemas y dificultades también, pero la capacidad del ser humano es inmensa para dar soluciones.

La crisis económica conllevará que el líder del proyecto tenga claro hacia dónde ir con su barco, pero ese líder, difícilmente irá hacia ningún lado, si no tiene unos principios a los que agarrarse en sus decisiones. No pretendamos llegar a buen puerto con los principios que Groucho Marx preconiza en su famosa frase: "Estos son mis principios, sino les gustan, tengo otros".

Algunas reflexiones finales

En la vida empresarial, como en la vida personal, nos vendría bien aplicar a la crisis la receta de "menos hablar y más hacer". Que es lo mismo que dice Henry Ford en una de sus frases más conocidas, esto es: "La mayoría de las personas gastan más tiempo en hablar de los problemas que en afrontarlos". Por ello, si quitamos de nuestra mochila las justificaciones y los "es que", quizás tengamos más éxito, la crisis parezca menor y le demos salida de forma más fácil.

Dr. Ignacio Ventura
Director APM Prevención





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