La llama interna que nos motiva a crecer





La llama interna que nos motiva a crecer

By Manny García-Tuñón

La América corporativa gasta miles de millones de dólares cada año en programas, seminarios y talleres, en un esfuerzo por mantener motivados a sus empleados. El tema de esta columna es cómo ahorrarle a usted algún dinero. ¿Se ha preguntado alguna vez qué es lo que motiva a la gente para que realicen su mejor esfuerzo? ¿Qué es lo que les hace fijarse una meta más alta y esforzarse en busca de la excelencia? ¿A bucear hasta el fondo para salir con otra victoria? ¿Se ha detenido a hacerse alguna vez estas preguntas? Si no lo ha hecho, lo invito a que se tome un momento y se las pregunte.

¿Qué es lo que lo motiva a usted a esforzarse? ¿Es el orgullo por lo que hace? ¿La sensación del logro? ¿Es la realización personal? ¿O un sentido del compromiso? Quizás es su dedicación a una causa o a otra persona, o a su equipo.

Las investigaciones indican que, por naturaleza propia, nos desempeñamos al máximo cuando respondemos a ambas motivaciones: el sentido de la realización personal, y el sentido de la obligación hacia los otros. Los sicólogos definen esta doble motivación como autoactualización --la necesidad de ser lo mejor que podamos ser-- y autotrascendencia --la necesidad de salirnos de nosotros mismos para llegar a los demás. Es fácil identificar cómo manifestamos estas dos necesidades humanas básicas en la manera en que establecemos metas e identificamos obligaciones. Lo que resulta difícil, sin embargo, es que todos formamos parte de un sistema que promueve que gastemos una cantidad desproporcionada de tiempo en la realización personal, el aspecto de autoactualización de nuestras vidas que, tomado por sí mismo, crea un desequilibrio.

Mi experiencia personal me ha enseñado que no puedo alcanzar una verdadera plenitud (aquello que realmente busco) a menos que incorpore constantemente el factor exterior en mis planes. ¿Son importantes las metas? Sí. En realidad, son esenciales para nuestro éxito; pero las metas representan sólo un ingrediente entre muchos. Por sí mismas, carecen de significado. He tenido que luchar a brazo partido con el hecho de que mis metas están inextricablemente unidas a mis obligaciones. Me di cuenta de que era mucho más eficaz en alcanzar mis metas cuando era capaz de apoyarlas con fuertes razones para lograrlas. Las razones son alimentadas por el propósito. El propósito es lo que nos impulsa a todos a emprender la acción, y la acción es lo único que aporta resultados netos. Cuando analicemos nuestras metas a la luz de un propósito significativo, descubriremos el vínculo entre nuestras metas y obligaciones: la clave para permanecer automotivados.

Identifique su Propósito:

¿Sabe usted cuál es su propósito, personal y profesionalmente? ¿Se encuentra usted abierto al hecho de que ambos podrían estar vinculados? Pues muchas personas que no se sienten identificadas con el trabajo, llegarían a sorprenderse al descubrir que los negocios pueden ser una tremenda fuente de propósito y de significado, porque con gran frecuencia nos proporcionan oportunidades para alcanzar tanto la autorrealización como la autotrascendencia. ¿Cómo? Hacer negocios es crear conexiones con los demás. En los negocios, el éxito se encuentra en proporción directa al valor que seamos capaces de crear para nuestros consumidores y clientes. Los negocios también nos proporcionan otra importante conexión: con nuestro equipo. Como partes de un equipo, nuestras metas deben ir de la mano con nuestras obligaciones, de otro modo, el equipo pierde. Y nosotros también.

Establezca sus metas a la luz de sus obligaciones: 


Para alcanzar el éxito en los negocios, nuestra primera meta y nuestra primera obligación debe ser levantar al equipo. Debemos contribuir a elevar las ganancias y a disminuir los costos, a incrementar la productividad y a aprovechar el tiempo, a impulsar la eficiencia y a eliminar la deficiencia. Todas las otras metas y todas las otras obligaciones desempeñan un papel de apoyo.

¿Hacia dónde nos encaminamos?

Hacia el equipo --nuestra organización-- por su propósito. Es el propósito de nuestra organización lo que une nuestras acciones individuales y colectivas, y, tal como lo hace un propósito, da sentido a nuestros esfuerzos. Nos ayuda a afinar la puntería cuando establecemos nuestras propias metas para levantar al equipo. Nos ayuda a definir nuestras obligaciones y la manera en que las vamos a llevar a cabo.

Reconozco que, a primera vista, esto es un poco irónico.

Que los negocios nos puedan ofrecer una oportunidad tan viable para alcanzar la realización personal y una automotivación permanente no es la visión tradicional. Quizás, sin embargo, es más tradicional de lo que sabemos. Tal vez fue así como los negocios comenzaron hace muchos siglos, y nosotros nos hemos limitado a llevarlos a un nivel distinto. Cualquiera que sea el caso, yo, al menos, considero que es una bendición ser capaz de contribuir a un propósito como parte de un equipo que beneficia a tantas personas a mi alrededor. Mientras Lemartec contribuye a hacer realidad los sueños de nuestros clientes acerca de un nuevo edificio o urbanización, nos proporciona a cada uno de los que formamos parte del equipo los medios para alcanzar nuestras metas personales y cumplir nuestras obligaciones. La autoactualización y la autotrascendencia como parte de un equipo con un propósito definido. Y esto es todo lo que hace falta en un día de trabajo.



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